Una de las cosas que más me gusta de emprender un viaje es la organización previa. Esa búsqueda de información, elegir una u otra ruta, viendo los pormenores de cada elección, que sitios visitar, pensar donde quedarse a dormir, donde encontrar comida o agua, o donde poder darte un baño. Ese tiempo previo, bien invertido, puede hacer nuestra aventura mucho más llevadera.
En el caso del Camino del Cid, en la página del Consorcio Camino del Cid (https://www.caminodelcid.org/) se puede encontrar toda la información necesaria que te ayudará a organizarte el viaje de la mejor manera posible
Pero empecemos desde el principio...
TRASLADO A BURGOS.
Antes de empezar a dar pedales, hay que llegar hasta Burgos y, en mi caso, usaré el tren desde Toledo, de allí a Madrid y, en un tren de media distancia donde se puede subir la bici sin desmontarla, hasta la capital Burgalesa.
Por desgracia los horarios de los trenes y la duración de los trayectos cambian en verano, pasando de tardar en junio 2 horas 26 minutos, a 4 horas 18 minutos en julio. Se pueden encontrar varias combinaciones, si se juega con trasbordos en otras localidades, que harían ganar cerca de hora y media, pero después de revisarlas todas, llegué a la conclusión de que no me compensaba el ahorro de tiempo con el tener que estar cambiando de trenes y que el directo era la mejor opción. Aunque me pase medio día viajando, es subirse en Madrid y bajarse en Burgos.
En Julio, básicamente sólo hay 2 trenes directos de Madrid a Burgos. Uno por la maña, que es el que yo elegí, y uno que llega sobre las 21h. Éste último es un tren rápido que tan solo tarda 2 horas 34 minutos. El resto son trenes con varios recorridos (trasbordos), incluso hay uno que te lleva por Zaragoza para llegar hasta Burgos.


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